A
finales del pasado mes de agosto la ciudad valenciana de Buñol celebró
una de sus grandes fiestas anuales: la Tomatina. En esta fiesta
tradicional multitud de gente lucha durante una hora con un arma muy peculiar
como son los tomates.
Como
cada último miércoles del mes de agosto la calles de esta ciudad se tiñen de
rojo en una guerra de tomates que comenzó hace ya más de 60 años y que
anualmente cuenta con más participantes tanto españoles como de otras
nacionalidades.
Este
año la fiesta ha batido dos récords. Por un lado el de tomates lanzados en la
batalla con una cifra aproximadamente de 115.000 toneladas. Por otro lado,
también se ha batido el de visitantes, los cuales han sobrepasado la barrera de
los 40.000.
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