Una
nutrición adecuada es importante en todas las etapas de la vida, pero sobre
todo en las primeras. Esto se debe a que el aporte energético necesario en esta
edad es mucho mayor.
Una buena alimentación
ayudará a los niños en su desarrollo físico e intelectual y evitará que
posteriormente contraigan determinadas enfermedades como las cardiovasculares o
la obesidad.
Lactancia materna
El mejor alimento para los
bebés recién nacidos es según los especialistas la leche materna. La Organización
Mundial de la Salud recomienda extender el periodo de lactancia como mínimo
hasta los 6 meses.
Entre los beneficios de la lactancia
materna está el gran aporte nutritivo de esta leche. Destaca también su contribución
a la prevención de futuras enfermedades.
La comida de un bebé
Un bebé no tiene el sistema digestivo preparado para
ingerir los mismos alimentos que un adulto. Al principio, sólo pueden tomar
leche materna o leches especiales. Con el tiempo comienzan a comer papillas
con cereales.
Poco a poco se irán incorporando papillas y purés de
distintos componentes como frutas y verduras. Cuando el bebé comience a tener
dientes y según las recomendaciones del pediatra se le podrán dar alimentos
troceados.
Las comidas de un niño
Una vez
que el niño pueda comer de todo se debe cuidar la cantidad, la calidad y el
horario de las comidas. Así mismo, es conveniente acostumbrarles a comer de
forma variada para que reciban el aporte necesario de los distintos tipos de
nutrientes.
Los
padres deben dar ejemplo y comer con sus hijos tranquilamente en la mesa. Por
otra parte, si los niños comen en el colegio, habrá que preocuparse por el menú
que les sirven. En las cenas conviene compensar las posibles carencias de la
comida.
Para
evitar que la hora de comer se convierta en un castigo, conviene presentar los
alimentos de la manera más apetecible y conseguir así que los niños no se
muestren hostiles a probar nuevas comidas.
La importancia del desayuno
y la merienda
El desayuno y la merienda
son dos comidas muy importantes que no deben ser descuidadas por los padres.
Ambas deben aportar una cantidad de nutrientes y energías, acorde con el
desgaste físico del niño.
El desayuno es la primera
comida del día y es esencial para que rinda bien en el colegio. La merienda,
por su parte, es necesaria para que afronte las tareas que aún le quedan y que
en muchos casos son actividades físicas que implican un gran desgaste
energético.
En ambas comidas se debe
evitar el consumo excesivo de bollería o alimentos precocinados. Un desayuno o
merienda correctos deberían incluir los siguientes alimentos:
· Leche u otros lácteos.
· Cereales como pan, galletas o copos.
· Grasas como aceite de oliva, mantequilla o margarina.
· Fruta o zumo natural.
La obesidad infantil
Cada día
existen más niños que padecen obesidad, lo que puede ser un grave problema para
su desarrollo y acarrearles diversas enfermedades. Las consecuencias dependen
del grado de obesidad que se alcance y de las predisposición genética de cada
uno.
Entre los
trastornos más comunes que a causa de este problema se encuentran en la edad
adulta están: la hipertensión, el colesterol, el ácido úrico y las enfermedades
coronarias.
Las causas
de esta obesidad se suelen encontrar en el sedentarismo (inactividad) y en la
inadecuada alimentación que tienen muchos niños en la actualidad.
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